Hola soy Salchicha…

Soy de Oaxaca y durante mucho tiempo viví en la calle. Un día tuve a mis perritos y, poco a poco, las personas comenzaron a notarnos. Tristemente, se llevaron a todos mis cachorros y yo me quedé solita, con el corazón roto.


Alguien se enteró de mi historia y una señora decidió ayudarme, me recogió y me regaló con la esperanza de que tendría una vida mejor. Lamentablemente, el lugar al que llegué no fue seguro para mí: me pegaban y vivía con miedo.


Cuando pensaba que ya no podía pasar nada bueno, llegó a mi vida un pequeño cachorro llamado Chiquilín. Desde el primer momento lo vi como un hijo. Siempre lo cuidé, lo protegí y me enojaba si alguien intentaba hacerle daño.


Tras el fallecimiento de mi dueña, una nueva familia se enteró de nuestro caso y decidió darnos una oportunidad. Nos cuidaron, nos protegieron y nos devolvieron la tranquilidad que tanto necesitábamos.


Hoy soy muy feliz. Disfruto conocer nuevos lugares, dormir largas siestas y jugar todos los días con Chiquilín. Mi historia tuvo momentos difíciles, pero hoy sé que el amor verdadero sí existe.